martes, 15 de mayo de 2007
-¿Tienes sed tu también? -Le pregunté; pero no respondió, me dijo simplemente:
-El agua puede ser buena también para el corazón...
-No comprendí sus palabras, pero me callé; sabía muy bien que no había que interrogarle.
El principito estaba cansado y se sentó; yo me senté a su lado ydespués de un silencio me dijo:
-Las estrellas son hermosas por una flor que no se ve...
Respondí "seguramente" y miré sin hablar los pliegues que la arena formaba bajo la luna.
-El desierto es hermoso -añadió el principito.
Era verdad; siempre me ha gustado el desierto. Sentado en una duna de arena nada se ve, nada se oye y sin embargo,hay algo que resplanece en el silencio...
- Lo que más embellece al desierto -dijo el principito- es el pozo de agua que oculta en algún sitio...
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